Mujer Protagonista

La Concejala defensora de la Semilla Criolla

María Elena Picado, no posee una armadura de hierro y mucho menos está al frente de un castillo resguardando la seguridad. Aunque el  Centro de acopio de Wale, podría serlo, pues es el sitio donde las mujeres de la Cooperativa Multisectorial Mu­jeres de Wale resguardan la Semilla Criolla que produ­cen en Pantasma.

Un tema que apasiona a Picado y que contagia cuan­do habla de la producción y el resguardo de la Semilla Criolla. Resulta tierno escucharla decir que la masa de maíz criollo es tan “almidoncita”, “tan rica”. Que un ta­malito hecho de este maíz es “tan dulcito”. Relatos culi­narios que humedecen la boca de cualquiera.

Herencia de familia

Todo lo que sabe sobre la Semilla Criolla, lo here­dó de sus padres. Aún están frescos los recuerdos de su infancia en Mancotal, cuando ella y sus hermanos armaban una cruzada contra la mala hierba que competía con las matas de maíz.

En su casa, la competencia era ver quien de sus hermanos llenaba primero los ‘turules’ de las va­riedades de maíz que iban encontrando; podría haber sido maíz rocamel, de tuza morada o maíz olotillo. El fin era que todos debían llenar esos re­cipientes.

Cuenta que su padre se negaba a comprar los bol­sones de semillas híbridas de las tiendas y les de­cía: “yo no voy a comprar esa semilla, yo voy a conservar la Semilla Criolla. Esto nunca lo deben de perder”. Esas palabras hoy las rememora con amor, puesto que fue la enseñanza que la formó para convertirse en una guardiana de la Semilla Criolla. Pero no sólo del maíz, sino también de hortalizas como ayote y tomate.

Ese amor por la tierra y la producción de Semilla Criolla, así como su defensa, la colocó como pre­sidenta de la Cooperativa Multisectorial Mujeres de Wale, que dirige un centro de acopio de granos básicos, en el que acopian Semillas Criollas, asi mismo concejala por el municipio de Santa María de Pantasma.

Maíz de amplia sonrisa

Para Picado, el maíz criollo es todo un prodigio. “Se cuida con esmero, se espera con paciencia y al final se asoma de la mata como una amplia son­risa”. “La Semilla Criolla va bien con la tierra y siempre nos dan”, dice.

Hasta para desgranarlo comenta que es mejor ante cualquier semilla certificada: “El maíz híbrido, es un maíz tan pegado tan ‘currioso’ en cambio las Semillas Criollas, son fáciles de desgranar. Las ca­rreritas son separadas.”

Y sigue Picado, enumerando las bondades. “El maíz criollo rinde más. Las Semillas Criollas son más ricas en almidones. Las Semillas Criollas, el grano es grande. Y para palmear con el maíz hí­brido certificado, las tortillas quedan engarrota­das. Por más que sepa hacer tortillas nunca va a ser igual”, revela y agrega “las Semillas Criollas no necesitan de químicos. El maíz de las tiendas sale más caro para las productoras ya que el bolsón cuesta unos mil córdobas”.

Entonces ante tanta bondad surge una pre­gunta: ¿Por qué la Semilla Criolla es tan buena y no es prioridad en las parcelas?

“Si tenemos el conocimiento del sabor, del ren­dimiento, del desgaste del bolsillo al comprar se­milla en las tiendas, no entiendo como hay gente de la montaña y más vieja que no sabe de maíz criollo”, dice debido a que en el centro de acopio donde trabaja, hay personas que rechazan la Se­milla Criolla. Agrega que “esa gente ya perdió su cultura”.

Pero la situación está cambiando. “Como el maíz de Semilla Criolla sale un mes después del maíz híbrido, este tiene mejor precio de venta en el mercado nacional. Ya les están dando otro valor. Se nota la diferencia. Cuando sale el criollo, el precio está mejor pero debe ser por la calidad”.

Dedica su vida a la promoción, defen­sa y resguardo de la Semilla Criolla, la cual aprendió a ‘amar’ desde que era una niña.

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